El riesgo de las alucinaciones de la IA
Cuando usamos inteligencia artificial en consulta, uno de los mayores riesgos son las llamadas alucinaciones de la IA: información inventada o errores de interpretación que pueden parecer correctos pero no reflejan lo ocurrido en la sesión.
Otros desafíos asociados incluyen:
- Pérdida de matices emocionales
- Falta de captura de la comunicación no verbal
- Confusión entre recuerdos del paciente y ejemplos explicativos del profesional
Estos riesgos pueden frenar a muchos especialistas a probar la IA en su práctica clínica, pero existen maneras de evitarlos utilizando Noa Notes, la IA de Doctoralia. Marianela García nos lo explica a continuación.
Para evitar la pérdida de matices emocionales y la comunicación no verbal
Se puede compensar prestando mayor atención al paciente durante la sesión y combinando las notas manuales con la ayuda de la IA. Para profundizar, recomendamos leer nuestro artículo sobre cómo integrar la IA sin perder la riqueza de la interacción clínica:
👉 Leer artículo "NoaNotes y tus notas manuales: el dúo perfecto en consulta"
Para evitar las confusiones de la IA
La clave está en ver la IA como una herramienta que potencia, no reemplaza, al profesional:
- Entrenamiento inicial: Configura la IA para que registre solo la información relevante y según tu estilo de notas. Por ejemplo, enseñarle a diferenciar entre recuerdos del paciente y ejemplos explicativos del terapeuta.
- Revisión obligatoria: Nunca confiar ciegamente en la nota generada; la última palabra siempre la tiene el profesional. Por ejemplo, revisar las notas al final de la sesión, igual que se supervisa a un coterapeuta.
- Expectativas realistas: Al principio la IA cometerá errores; tomarse tiempo para entrenarla es fundamental. Por ejemplo, las primeras notas de Noa eran "interesantes" pero mezclaban conceptos y requerían corrección.
- Control constante: Igual que supervisas a un coterapeuta o terapeuta en prácticas, revisa las notas y corrige errores. Por ejemplo, asegurarse de que la nota refleje exactamente lo ocurrido en la sesión, sin confundir ejemplos con información del paciente.
La IA bien entrenada y supervisada evita alucinaciones, protege la integridad de las notas clínicas y permite al profesional centrarse en la atención al paciente, sin perder control sobre la sesión.