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Tus pacientes quieren que uses ESTE tipo de inteligencia artificial en consulta

Escrito por Equipo Doctoralia | Jan 7, 2026 11:45:19 AM

Hay una objeción que aparece una y otra vez cuando se habla de inteligencia artificial en el ámbito sanitario: “La IA le quita el lado humano a la consulta.”

Y es una preocupación legítima. Si algo define tu trabajo no es la tecnología, sino la presencia, la escucha y el vínculo terapéutico. Nadie quiere que una pantalla se interponga entre el profesional y el paciente.

Pero quizá la conversación no debería centrarse en si usar inteligencia artificial o no. Quizá la pregunta real es: qué tipo de inteligencia artificial estarían tranquilos, e incluso agradecidos, de que usaras tus pacientes.

Porque tus pacientes no quieren menos humanidad. Quieren que estés más presente. Más atento. Más disponible mentalmente. Y eso implica hablar de carga cognitiva.

👉 Ver Noa Notes por dentro para entender si es ese tipo de IA para ti

Lo que realmente ocurre en tu cabeza durante una sesión

En una sesión clínica no solo escuchas. Interpretas lo que se dice y lo que no, conectas información de sesiones anteriores, evalúas hipótesis, tomas decisiones técnicas y sostienes emocionalmente al paciente. Y, al mismo tiempo, intentas no olvidar datos clave que necesitarás después.

Y en abordajes complejos, esta exigencia mental se multiplica. Tu mente está constantemente procesando en varios niveles a la vez.

El problema no es que no puedas hacerlo. Es el coste cognitivo que implica.
Y por eso muchos profesionales rechazan la IA: temen que añada todavía más distracción.

Pero eso solo ocurre cuando está mal elegida.

Qué características debe cumplir una IA para ser adecuada en consulta

No toda inteligencia artificial es compatible con la práctica clínica. Para que realmente aporte valor sin interferir en el vínculo terapéutico, debería cumplir al menos estas condiciones:

1. No competir por tu atención

Si la herramienta te obliga a dividir tu foco entre la pantalla y el paciente, interfiere en la relación. Una IA adecuada debe trabajar en segundo plano, sin requerir interacción constante durante la sesión. Porque la prioridad siempre debe ser el paciente, no el sistema.

2. No sustituir el criterio clínico

La toma de decisiones sigue siendo responsabilidad del profesional. La IA no debería diagnosticar por ti ni interpretar de forma autónoma el proceso terapéutico. Su función es asistir en la organización y estructuración de la información, no reemplazar el juicio clínico.

3. Registrar información relevante, no transcribir literalmente

Transcribir palabra por palabra una sesión no siempre es clínicamente útil y puede generar sobrecarga posterior. Una herramienta adecuada debería permitir registrar únicamente la información clínicamente relevante según los criterios definidos por el profesional. Es decir, adaptarse al modelo de trabajo, no imponer uno nuevo.

4. Adaptarse a tu estructura y tus plantillas

Cada profesional y cada enfoque terapéutico tienen una forma distinta de conceptualizar los casos.  Una IA útil en consulta debería poder ajustarse a:

  • Tus plantillas de notas clínicas.

  • Tus apartados de conceptualización.

  • Los indicadores que consideras relevantes.

  • Tu forma de formular objetivos y evaluar avances.

5. Reducir carga mental y tiempo administrativo

Si después de implementarla sigues sintiendo la misma presión cognitiva, no está cumpliendo su función.  Una buena integración tecnológica debería traducirse en:

  • Más presencia durante la sesión.

  • Menor preocupación por olvidar detalles.

  • Ahorro de tiempo en la elaboración posterior de notas.

Un ejemplo práctico en consulta...con Noa Notes

Marianela García March es fundadora de GMARCH y directora del Centro Terapéutico GMarch Psicólogos, combina la terapia de esquemas con el arteterapia, y en su día a día maneja sesiones muy fluidas en las que debe sostener el vínculo mientras identifica modos de esquema, conecta patrones y proyecta intervenciones técnicas.

Al integrar Noa Notes, el asistente de IA de Doctoralia, lo hizo bajo un criterio claro: que la herramienta se adaptara a su forma de trabajar.

La configuró para que siguiera sus propias plantillas de conceptualización de caso, incluyendo apartados específicos como objetivos terapéuticos, técnicas utilizadas, evaluación continua de esquemas o identificación de modos. Además, le gustó que la herramienta no graba ni realiza una transcripción literal, sino que estructura la información según los parámetros que ella misma define.

El resultado no fue una consulta más tecnológica, sino una consulta con menor carga mental y mayor claridad estructural fuera de sesión.